Bolivia: el crimen no da derecho, el narcoestado pluri es NULO

Carlos Sánchez Berzaín entrevistado en «Al Punto» Bolivia: La Constitución de la República solo admitía reforma parcial: una ley de necesidad y, cinco años después, su aceptación o rechazo sin cambiar una coma. Ese candado se rompió después del 17 de octubre de 2003. Sobre una ley firmada por quien ya no era presidente se introdujo lo que estaba prohibido —la reforma total y la constituyente—, se cercó y se acuarteló a la asamblea, y el texto que llegó a las urnas no lo escribieron los constituyentes, sino un Congreso que se atribuyó los derechos del pueblo y lo reescribió con manos ajenas.

Ese recorrido no es un desacuerdo político: es usurpación de funciones, falsedad y violencia. Las masacres, las persecuciones y el despido de magistrados con mandato vigente no se convalidan porque después se vote. El artículo 31 de la Constitución ya lo dice: son nulos —no “serán”— los actos de quienes ejercen potestad que no emana de la ley. El edificio así levantado concentró el poder, liquidó la coparticipación municipal, relativizó el voto igualitario y dejó al país más pobre, más inseguro y sin reservas.

Parchar un texto nacido muerto es inútil. Hay consenso en que esa Constitución no sirve; la salida no es otra constituyente sobre el mismo cimiento, sino reconocer la vigencia de la Constitución de la República y aplicar el derecho. El voto no legaliza el delito ni el miedo lo sostiene. Lo que corresponde es restituir el Estado de derecho, sin ceder a las amenazas.