Bolivia no saldrá de la crisis con la narco constitución plurinacional
Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Raúl Velásquez en «De primera mano» (LA Paz): Bolivia no es un Estado que lucha contra el narcotráfico: es un narcoestado institucionalizado, donde las potestades de gobierno se usan para proteger y participar en toda la cadena delictiva, desde el cultivo ilegal de coca hasta el lavado, el transporte y el encubrimiento. El narcoestado arrancó luego del Golpe de Estado de octubre de 2003 y posteriormente con la expulsión de la DEA, la abrogación de la Ley 1008 y la ampliación artificial de “cultivos legales”, y quedó blindada por la Constitución del Estado Plurinacional, un instrumento que rompe la irretroactividad de la ley, elimina el voto universal efectivo y permite que las federaciones de cultivadores de coca elijan jueces, fiscales y magistrados que responden a sus mandantes.
El presidente Rodrigo Paz ha asumido el gobierno, pero no ha recuperado el poder. Las instituciones siguen penetradas y las señales de Estados Unidos —revocatorias de visas incluidas— solo muestran la punta del iceberg. Mientras rija la narcoconstitución plurinacional, cualquier intento de combate al narcotráfico será cosmético: se cambian nombres y se mantiene la lógica de protección a las redes, desde las seis federaciones hasta las mafias internacionales asentadas en el país. No hay Estado de derecho, hay terrorismo de Estado; por eso persisten presos políticos, exiliados y la impunidad de quien ha sido señalado como el principal narcotraficante del país, socio de Maduro y responsable de masacres y del desmantelamiento de la República.
La salida no pasa por reformas menores ni por gestos. Lo nulo no se reforma: se declara la nulidad de esa constitución impuesta mediante fraude y violencia, se restituye la Ley 1008, se recuperan jueces y fiscales independientes y se empieza por la cabeza. Solo así Bolivia puede dejar de ser un territorio de protección y pasar a ser, de nuevo, una República capaz de recuperar seguridad y soberanía.
