Narcoestado plurinacional es la causa de la crisis

Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Nívar Hevia y Vaca: Bolivia atraviesa una crisis estructural que no se resuelve con parches: la ruptura de la democracia el 17 de octubre de 2003 abrió la puerta a un narcoestado plurinacional que, bajo influencia de las dictaduras de Cuba y Venezuela, suplantó la República, liquidó el sufragio universal, destruyó la independencia de poderes y reemplazó el Estado de derecho por el terrorismo de Estado. Las masacres, la persecución de líderes democráticos, los más de 200 presos políticos y los 27.000 exiliados no son accidentes, sino el resultado de una agenda que priorizó la coca ilegal, la destrucción del sistema de partidos y la invención de 36 nacionalidades para fragmentar a la única nación boliviana.

Esa misma agenda de octubre, que se vendió como “guerra del gas”, dejó al país sin gas y sumido en una crisis energética que hoy sufrimos todos. El Estado plurinacional no es una conquista histórica, sino una construcción artificial precedida de falsificaciones y violencia que multiplicó las confrontaciones regionales, sociales y raciales para mantener el control. Mientras tanto, la identidad nacional boliviana, forjada en la unidad en la diversidad después de la guerra del Chaco, permanece intacta y es nuestra única fortaleza real.

O recuperamos la República, restablecemos el Estado de derecho y sancionamos al crimen organizado que detenta el poder, o el narcoestado plurinacional seguirá absorbiendo a cualquier gobierno que no lo enfrente. Unir y movilizar a la nación boliviana, más allá de partidos y sin caer en las trampas del racismo o el regionalismo, es el único camino para derrotar este sistema delictivo y evitar el destino de miseria que ya viven Cuba y Venezuela. Todavía hay tiempo de elegir entre ser presidente de la República o jefe de un narcoestado.