La Nación Boliviana derrotará al narcoestado plurinacional

Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Raykha Flores y Marisol Muñoz: La fase previa a cualquier movilización efectiva es la organización. Por eso, a partir de esta propuesta, convocamos a todos los bolivianos de buena voluntad que entienden que la nación boliviana —unidad en la diversidad, sin distinciones de etnia, región, edad o ideología— es la base para recuperar la patria. La crisis económica, la inseguridad y la impunidad no se superan tocando solo sus síntomas: requieren equipos de ciudadanos expertos que, en economía, justicia, minería, agroindustria y regulación, reconstruyan la institucionalidad democrática destruida luego del golpe de Estado del 17 de octubre de 2003 por un régimen que concentra el poder y suplanta las reglas de la libertad.

Ese régimen —expresión del socialismo del siglo XXI y del castrochavismo, no un gobierno legítimo— mantiene vigente el narcoestado y las leyes que oprimen. Por eso planteamos cuatro acciones mínimas: recuperar la moral social, fundada en la libertad, el respeto al derecho ajeno y la propiedad privada, frente al “le meto más” que normalizó el crimen y el enriquecimiento ilícito; cesar las leyes del sistema dictatorial, comenzando por la Constitución del Estado Plurinacional, impuesta por la violencia y la falsificación y sostenida por el miedo, junto con normas como la de persecución política o la que favorece la coca ilegal; acabar con la impunidad, para que quienes cometieron masacres, persecuciones, robos y enriquecimiento injustificado respondan, y enseñar a las nuevas generaciones que el éxito nace del trabajo y el estudio, no del pillaje; y separar definitivamente el sistema político de la delincuencia organizada, porque el crimen no puede tener partido ni controlar jueces, fiscales o territorio.

No se trata de una campaña electoral ni de disputar cargos, sino de recuperar el poder que hoy detenta el régimen a través de instituciones y normas opresivas. El presidente puede encabezar el gobierno, pero el poder real sigue en manos de quienes perpetúan el narcoestado y la ruptura del estado de derecho. Solo la nación boliviana unida, sin puntos intermedios ni pretextos de “centro”, puede desmontar ese sistema, reinstalar las condiciones de la democracia y, entonces sí, permitir que los partidos democráticos compitan bajo reglas claras de libertad.