La dictadura de Nicaragua satélite de Cuba también cae

Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Félix Guillermo: La dictadura nicaragüense durante años utilizó el disfraz de elecciones, instituciones y legalidad para ocultar un régimen cimentado en la persecución, el miedo y la concentración absoluta del poder.

Lo que ocurre en Nicaragua no puede analizarse de manera aislada. Forma parte de un entramado político regional que durante años encontró respaldo en alianzas ideológicas, intereses geopolíticos y estructuras de poder que trascendieron las fronteras nacionales. Sin embargo, ese escenario muestra signos de agotamiento. El debilitamiento de los regímenes autoritarios de la región, el incremento de la presión internacional y el combate contra las redes vinculadas al narcotráfico y al crimen organizado han reducido el margen de maniobra de dictaduras que durante mucho tiempo se sintieron inmunes a cualquier consecuencia.

Ante ese nuevo contexto, el régimen de Daniel Ortega parece apostar a resistir mientras busca garantizar una salida que preserve los intereses de su círculo de poder. La supervivencia política ya no depende únicamente de la represión interna, sino también de los vínculos económicos y empresariales que aún le ofrecen oxígeno. Pero la historia demuestra que esas alianzas suelen durar solo mientras resultan rentables; cuando el costo de sostener una dictadura supera los beneficios, los apoyos comienzan a desaparecer con la misma rapidez con la que antes se ofrecían.

Ningún régimen basado en el miedo es eterno. La fuerza puede prolongar la permanencia en el poder, pero jamás sustituye la legitimidad. Nicaragua enfrenta un momento decisivo en el que la comunidad internacional, los sectores democráticos y los propios ciudadanos deberán definir si el futuro estará marcado por una transición pacífica o por una prolongación innecesaria del sufrimiento en manos de la dictadura. Lo verdaderamente importante es la posibilidad de que los nicaragüenses recuperen las instituciones, las libertades y el derecho a decidir su propio futuro.