Bolivia, el narcoestado contra la Nación Boliviana
Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Gonzalo Ruiz Álvarez en «Notihoy Ecuador»: Las recientes protestas, bloqueos y episodios de violencia que sacuden a Bolivia son una ofensiva del aparato construido durante los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce que consolidaron un “narcoestado” bajo la influencia del llamado socialismo del siglo XXI. El presidente Rodrigo Paz ha heredado un país con instituciones debilitadas, reservas internacionales agotadas, crisis de combustible y una profunda desconfianza ciudadana hacia la justicia, la policía y la fiscalía.
El eje de la confrontación no es ideológico entre izquierda y derecha, sino una pugna entre el crimen organizado y quienes buscan restaurar la democracia. Hay un vínculo directo entre las movilizaciones con la presión judicial que enfrenta Evo Morales, acusado en Bolivia por abuso de menores y señalado además por nexos con estructuras internacionales del narcotráfico. La captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset y su colaboración con autoridades estadounidenses habrían incrementado las tensiones, mientras el regreso de la DEA a territorio boliviano es parte de un nuevo escenario geopolítico impulsado desde Washington.
Frente a esta situación hay tres medidas centrales para el gobierno de Paz: desmontar el marco legal heredado del “Estado plurinacional”, eliminar la impunidad para exautoridades acusadas de corrupción y narcotráfico, y cortar los vínculos entre organizaciones sociales y redes criminales. Bolivia requiere reformas rápidas y profundas antes que un proceso gradual, pues la estructura institucional actual continúa controlada por operadores políticos del anterior régimen. Se necesita un gobierno de unidad nacional que permita aislar a los sectores que buscan reinstalar mecanismos de desestabilización.
