La liberación de Cuba es libertad para las Américas
Carlos Sánchez Berzaín entrevistado en Martí Noticias: Bolivia ha sido convertida, desde 2003, en un “satélite” de la dictadura cubana y en una pieza clave de una estructura regional vinculada al narcotráfico, el crimen organizado y la desestabilización democrática. Cuba, Venezuela, Nicaragua y otros gobiernos aliados han impulsado durante décadas un modelo de control político sostenido por redes criminales y terrorismo de Estado.
La presión internacional, especialmente desde Estados Unidos, contra organizaciones criminales y redes de narcotráfico estaría debilitando a La Habana y a sus aliados continentales. En ese contexto, la eventual caída definitiva del régimen cubano provocaría un efecto dominó en países como Nicaragua, Venezuela y Bolivia, donde aún persisten estructuras políticas heredadas del castrochavismo.
Bolivia es un país atrapado entre un proceso de recuperación democrática y la resistencia de sectores ligados a Evo Morales, quien lidera una red vinculada al narcotráfico regional. Hay un crecimiento exponencial de los cultivos ilegales de coca, la presencia de organizaciones criminales internacionales y la protección brindada a capos del narcotráfico. El actual conflicto no representa una disputa ideológica entre izquierda y derecha, sino una confrontación entre instituciones democráticas y estructuras criminales enquistadas en el poder.
Rodrigo Paz enfrenta un intento de golpe de Estado mientras que el país todavía no ha recuperado plenamente la democracia. Persisten presos políticos, exiliados y una profunda desconfianza en la justicia y en las instituciones públicas. El desafío central de Bolivia es restaurar un sistema basado en la independencia de poderes, las libertades civiles y el respeto pleno a la democracia.
