La usurpación de Venezuela cae, es tiempo de iniciativa
Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Napoleón Bravo: A un año de las elecciones del 28 de julio de 2024, donde el pueblo venezolano expresó de forma contundente su voluntad de cambio es hora de “cobrar” el triunfo democrático.
La estrategia de la oposición debe reajustarse. Primero, es vital identificar al enemigo. No se trata solo de Maduro, sino de una red transnacional de crimen organizado que incluye a Diosdado Cabello, el alto mando militar venezolano, y actores internacionales que han hecho de Venezuela una base geoestratégica para intereses del crimen. Esta estructura opera bajo el paraguas del castrochavismo y cuenta con la complicidad activa de gobiernos como los de Lula en Brasil, Petro en Colombia y Claudia Sehinmaum en México.
El segundo paso es recuperar la iniciativa. Desde enero de 2025, tras el silencio posterior a la elección de Edmundo González y la inhabilitación de María Corina Machado, la dictadura retomó el control del relato y del terreno político. Mientras la comunidad internacional ha logrado liberar a algunos presos políticos, la oposición democrática no ha avanzado en la consolidación del poder obtenido en las urnas. Se necesitan acciones firmes como un gabinete en la sombra, voceros oficiales en organismos internacionales y medidas de presión económica para bloquear los recursos del régimen.
En tercer lugar, urge reconstruir la organización política de la oposición. La estructura que lideró la campaña electoral ha sido desmantelada por el régimen mediante cárcel, exilio y represión. No obstante, Venezuela cuenta con suficientes cuadros calificados —exministros, diplomáticos y expertos— que deben asumir sin titubeos el rol de gobierno en el exilio. Repetir los errores de la experiencia de Juan Guaidó, sería una excusa para la inacción; esta vez sí hay un mandato popular directo y reciente que otorga legitimidad y obligación de gobernar.
Si las dictaduras sobreviven es por la complicidad interna e internacional. Jueces, fiscales, empresarios y opositores funcionales mantienen los regímenes a flote, mientras las democracias priorizan intereses geopolíticos antes que principios. Con el giro en la política exterior de Estados Unidos bajo Trump 47 y con figuras como Marco Rubio en posiciones claves, se abre una ventana de oportunidad. Pero solo los venezolanos pueden liderar este proceso. El pueblo ya hizo su parte. Ahora es el turno del liderazgo político: identificar al enemigo, organizarse, tomar la iniciativa y, sobre todo, cobrar el triunfo democrático.
