Lula fundador de foro de Sao Paulo en caída
Carlos Sánchez Berzaín entrevistado en Eju.tv: Los primeros veinticinco años del siglo estuvieron marcados por la expansión del llamado socialismo del siglo XXI, que no fue otra cosa que la proyección de la dictadura cubana financiada con dinero venezolano. Lula da Silva, fundador del Foro de São Paulo en 1990 junto a Fidel Castro, articuló esa red bajo el rótulo del antimperialismo y la convirtió en un asalto sostenido a las democracias de la región. Su presidencia anterior dejó el Lava Jato, el mayor esquema de corrupción de las Américas: fondos federales brasileños financiaron operaciones en varios países bajo indicación de Chávez, Castro y el propio Lula. Tras la cárcel, maniobras judiciales lo rehabilitaron y lo devolvieron al poder; bajo su gobierno Brasil se convirtió en plataforma rusa, china e iraní y en refugio regional de quienes huyen de la justicia.
El resultado de la primera vuelta, en estas elecciones de octubre de 2026, se expresa el rechazo de un pueblo que quiere cambiar el rumbo económico. El senador Bolsonaro, hijo del expresidente encarcelado bajo la acusación de un supuesto golpe al entregar el mando, se impuso y duplicó o casi triplicó bancadas de diputados, senadores y gobernadores. Los votos obtenidos por el resto de los candidatos fueron, en lo esencial, votos contra Lula; en una segunda vuelta no se endosan a quien ya se quiso castigar. Las encuestas que daban ventaja a Lula preveían incluso una derrota suya en el balotaje si quedaba segundo; al haber salido primero, el margen del 25 de octubre debería ampliarse.
Quedan, en la región, dos gobiernos paradictatoriales: Brasil y México. Confirmar el triunfo opositor cerraría el ciclo que Lula inauguró como operador de aquella red y obligaría a la mayor economía latinoamericana a reorientarse hacia sus socios estratégicos reales —Estados Unidos y Europa— en lugar de sostenerse en preconceptos agotados desde 1991. Una potencia del tamaño de Brasil no puede seguir jugando su base tecnológica y su inversión, como demuestra el propio despegue de Embraer, al servicio de alineamientos que ya pasaron factura al país y a la región.
