Conocer la historia de Bolivia para salir de la crisis
Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Edwing Castro Poma en «Contraparte Bolivia»: La Constitución del Estado Plurinacional es nula. Nació muerta porque se fundó en el golpe del 17 de octubre de 2003, en falsificaciones, en masacres y en la usurpación de la Constitución de la República de 1967. Aquel día se forzó la renuncia del presidente constitucional y se impuso la Agenda de Octubre: constituyente, nacionalización de hidrocarburos, coca libre y persecución de los derrocados. A los catorce días se amnistió a los agresores y se abrió juicio contra quienes defendieron el orden. Después se falsificó la ley de necesidad de reforma —promulgada cuando Jorge Quiroga ya no era presidente— y en febrero de 2004 se introdujo la reforma total por Asamblea Constituyente, expresamente prohibida por los artículos 231 y 232. Todo lo que siguió —la constituyente fuera de plazo, el traslado a un cuartel tras La Calancha, el texto de abogados extranjeros modificado por el Congreso ordinario y llevado a referéndum con padrón inflado— es nulo de pleno derecho según el artículo 31 de la Constitución de la República, que sigue vigente aunque cautiva.
Ese estatuto dictatorial, copia de Cuba y Venezuela, liquidó el voto universal, creó ciudadanos de distinta categoría, puso en duda la propiedad privada, ahuyentó la inversión y reconoció 36 “nacionalidades” para dividirnos. Lo impusieron con las masacres de Porvenir y del Hotel Las Américas, con fiscales y jueces al servicio del poder y con persecución política. El resultado está a la vista: no tenemos gas porque mataron la exploración; nos convirtieron en narcoestado al perseguir a los cocaleros legales de los Yungas, expulsar a la DEA y proteger el trópico; las reservas se esfumaron y el 62 por ciento de los bolivianos vive en pobreza, casi un tercio en miseria, mientras quienes se apropiaron del país acumulan riqueza e impunidad.
No hace falta declarar la nulidad: el artículo 31 ya la declara y el 229 impide que ninguna ley la altere. Quien ocupe el gobierno debe reconocerla, liberar la Constitución de la República y devolver el Estado de derecho. Mientras atendamos síntomas y no la causa —este texto impuesto por la fuerza y el crimen—, la crisis seguirá. Somos una sola nación pluricultural fundada en la unidad en la diversidad, no 36 naciones enfrentadas. La juventud y los adultos deben conocer esta historia tapada y exigir el cumplimiento de la ley que nunca dejó de existir.
