Bolivia: continuismo del narcoestado pluri o Nación Boliviana para recuperar la economía y libertad
Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Enríque Salazar y Nardy Rodríguez en «Voz y voto»: Los bloqueos, la escasez, la incertidumbre y el deterioro económico son apenas la manifestación visible de un problema mucho más profundo: la destrucción progresiva de las instituciones republicanas y del Estado de derecho. Mientras la política permanezca subordinada a redes de impunidad y el crimen organizado continúe infiltrando las estructuras del poder, cualquier intento de estabilizar la economía o recuperar la confianza ciudadana será insuficiente. La crisis no es coyuntural; es estructural y exige respuestas de la misma magnitud.
Seguir administrando el conflicto con medidas graduales solo prolongará el desgaste nacional. Bolivia necesita un liderazgo capaz de ejercer plenamente la autoridad que le fue conferida por las urnas y de impulsar una agenda de reformas profundas que restablezca la independencia de la justicia, garantice el cumplimiento de la ley y separe definitivamente la actividad política de cualquier vínculo con organizaciones criminales. La unidad nacional no puede construirse alrededor de la resignación, sino sobre el compromiso de recuperar las instituciones democráticas.
La lucha contra el narcotráfico tampoco puede reducirse a discursos o gestos simbólicos. Debe convertirse en una auténtica política de Estado, con investigaciones nacionales e internacionales, fortalecimiento de los organismos especializados y decisiones firmes frente a quienes hayan convertido la impunidad en un mecanismo de poder. Ninguna democracia puede consolidarse cuando la ley deja de aplicarse por temor a las consecuencias políticas o a la reacción de quienes desafían al Estado.
Bolivia conserva una ventaja decisiva: la voluntad de una ciudadanía que ha demostrado, una y otra vez, su capacidad para defender la democracia y exigir cambios. Esa esperanza solo tendrá sentido si se traduce en acciones concretas. El país enfrenta una decisión histórica: continuar administrando un modelo agotado o emprender, de una vez por todas, la reconstrucción de una República donde prevalezcan la libertad, la justicia, la seguridad y el imperio de la ley.
