Perú vota entre el socialismo del siglo 21 y la libertad
Carlos Sánchez Berzaín brinda las conclusiones del Foro “Elecciones presidenciales Perú 2026”, Segunda vuelta, celebrada en la sede del IID el 3 de junio de 2026.
La historia reciente del Perú ha estado marcada por una economía capaz de sostener el crecimiento, pero una estructura política que parece condenada a la inestabilidad. El sistema electoral, con una segunda vuelta que enfrenta a las dos principales minorías, ha producido gobiernos con escaso respaldo político y una sucesión de crisis que han debilitado la gobernabilidad. La constante rotación de presidentes y los escándalos judiciales que han alcanzado a buena parte de los exmandatarios reflejan un problema institucional que sigue sin encontrar una solución definitiva.
La disputa política peruana no debe analizarse únicamente desde una perspectiva doméstica, sino como parte de un escenario regional donde se enfrentan dos modelos de organización política y económica. El país se encuentra en una encrucijada entre mantener un rumbo asociado a la democracia liberal y el libre mercado o acercarse a proyectos políticos vinculados al denominado “socialismo del siglo 21”, cuyas experiencias en otros países latinoamericanos son ejemplos de deterioro institucional y expansión del crimen organizado.
Más allá de las posiciones ideológicas, el futuro del Perú dependerá de su capacidad para fortalecer sus instituciones y recuperar la confianza ciudadana. Ninguna economía puede sostenerse indefinidamente sobre una base política frágil, y ningún proyecto nacional puede prosperar si la gobernabilidad queda atrapada entre la polarización y la incertidumbre. Para el Perú, el verdadero desafío no es solo elegir un gobierno, sino consolidar un Estado capaz de garantizar estabilidad, legalidad y un horizonte claro para las próximas generaciones.
