Bolivia entre el continuismo plurinacional o el cambio
Carlos Sánchez Berzaín entrevistado en «De primera mano»: El derrotero político de Bolivia en las últimas dos décadas no responde a una evolución institucional sino a la ejecución de una agenda que comenzó con la llegada de Evo Morales al poder. El punto de quiebre fue la sustitución del orden constitucional republicano por el denominado Estado Plurinacional en 2008, proceso viciado de origen, impuesto mediante decisiones ilegales y episodios de violencia que marcaron profundamente la vida política del país.
A partir de ese momento, Bolivia transitó hacia un modelo alineado con el denominado socialismo del siglo 21, con fuerte influencia externa y una progresiva concentración del poder. La reconfiguración institucional implicó la pérdida de independencia de los órganos del Estado, debilitando el sistema democrático y generando un entorno de impunidad. En paralelo, existió la consolidación de un esquema donde el narcotráfico ganó espacio, favorecido por cambios normativos y la expulsión de organismos internacionales de control.
La llamada nacionalización de los hidrocarburos es caracterizada por una ruptura de contratos que terminó afectando la capacidad productiva del país, llevando a la pérdida de mercados estratégicos y al agotamiento de recursos sin reposición. A ello se suma un modelo de gasto basado en obras poco sostenibles, financiadas con endeudamiento o consumo de reservas, lo que ha desembocado en la actual crisis económica y en una estructura productiva debilitada.
En este contexto, el nuevo gobierno enfrenta un dilema crucial: administrar la continuidad del sistema del Estado Plurinacional heredado o emprender una transformación profunda que implique la restitución del orden republicano, el desmantelamiento de las estructuras de poder construidas en los últimos años y una estrategia integral para recuperar la institucionalidad, la economía y la seguridad. La magnitud del desafío es extraordinaria, en un país donde las expectativas de cambio conviven con estructuras aún sólidas que dificultan cualquier intento de reforma inmediata.
