La Constitución de la República de Bolivia está cautiva

Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Casimira Lema: Bolivia atraviesa una crisis política y social marcada por la ausencia de los elementos esenciales de la democracia establecidos en la Carta Democrática Interamericana. El país vive bajo un sistema plurinacional que ha desmantelado la institucionalidad republicana, instaurando un régimen que acumula más de 230 presos políticos y cerca de 27.000 exiliados. En este contexto, los derechos humanos, el acceso al poder bajo el Estado de derecho y la independencia de los poderes públicos se encuentran gravemente vulnerados.

La reciente elección del 17 de agosto puso en evidencia estas limitaciones. Para participar, los candidatos debieron contar con la aprobación del régimen, lo que dejó fuera a figuras políticas relevantes, replicando prácticas similares a las observadas en Venezuela. Aun así, los resultados mostraron un quiebre interno en el oficialismo, debido a la pugna entre Evo Morales y Luis Arce, lo que impidió el uso pleno del fraude electoral. De esta manera, Rodrigo Paz obtuvo el primer lugar y Jorge Quiroga el segundo, abriendo paso a una segunda vuelta el próximo 19 de octubre.

El trasfondo de esta disputa trasciende a los candidatos. Lo que está en juego, según analistas, es la permanencia del modelo del “socialismo del siglo XXI” impulsado por Cuba y Venezuela, frente a la posibilidad de un retorno a la República y al Estado de derecho. Rodrigo Paz sintetizó esta expectativa al afirmar que el pueblo boliviano no votó solo por un cambio de gobierno, sino por un cambio de sistema.

La Constitución del Estado Plurinacional, impuesta en medio de episodios de violencia y cuestionada por irregularidades en su origen, es vista como el mayor obstáculo para la democracia. Sus disposiciones han permitido la concentración del poder, la persecución política y la consolidación de Bolivia como un narcoestado. De ahí surge la necesidad de restituir la Constitución de 1994, que garantizaba independencia judicial y límites al poder presidencial.

En este escenario, la segunda vuelta será decisiva: o se mantiene un sistema de control autoritario, funcional a los intereses del castrochavismo, o se inicia un proceso de restauración democrática que devuelva la institucionalidad perdida. Para muchos, el reto de los candidatos no es solo vencer en las urnas, sino demostrar con hechos que están dispuestos a desmontar la estructura dictatorial vigente y devolver a Bolivia su condición de República.