Situación a la que llega Bolivia a elecciones 17 agosto 2025
Carlos Sánchez Berzaín en foro de «Diálogo la red educativa» del Colegio de politólogos de Santa Cruz: Bolivia conmemora su bicentenario en un contexto de profunda crisis democrática y de soberanía. A pesar de los 200 años transcurridos desde su independencia, el país permanece inserto en un sistema transnacional vinculado al “socialismo del siglo XXI”, con un control político y judicial que ha derivado en la persecución de opositores, presos y exiliados políticos. El origen de este proceso se remonta al derrocamiento de gobiernos legítimos y a la imposición de una Constitución calificada como ilegal, inspirada en el modelo venezolano y alejada de los principios democráticos establecidos en la Carta Democrática Interamericana.
La pérdida de la democracia en Bolivia, según este análisis, se evidencia en la ausencia de independencia de poderes, la manipulación del órgano electoral, la existencia de más de 320 presos políticos y la imposición de restricciones para la participación política. El sistema electoral, con un padrón manipulado y autoridades alineadas al poder ejecutivo, impide elecciones libres y competitivas, convirtiendo los comicios en un mecanismo para perpetuar el control del régimen.
En este marco, las elecciones del 17 de agosto se presentan como un proceso sin garantías reales, donde el pueblo votará, pero sin capacidad de elegir. Los principales candidatos provienen del mismo entramado político que ha sostenido la estructura dictatorial desde hace dos décadas. La oposición se encuentra fragmentada y condicionada por la exclusión de líderes incómodos para el oficialismo, lo que asegura la continuidad del sistema.
El control del país por parte de intereses externos, como Cuba, Irán, China y Rusia, agrava la situación, afectando sectores clave como seguridad, educación, salud y recursos naturales, en especial el litio. Además, el narcotráfico y la corrupción forman parte del entramado estatal, sin señales claras de que un eventual cambio de gobierno altere esta realidad.
Para revertir este escenario, se plantea un plan inmediato de tres decretos: anular la Constitución del Estado Plurinacional, revocar todas las amnistías políticas y liberar a los presos y exiliados sin condiciones. Sin embargo, la expectativa de una verdadera recuperación de la República y la democracia dependerá de que surja un liderazgo capaz de enfrentar este sistema y devolver la libertad al pueblo boliviano.
