Lo nulo no se reforma: Bolivia no saldrá de la crisis mientras viva bajo una Constitución criminal
Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Sandra Villagra en La Doble FM: Bolivia padece una crisis integral —económica, institucional y moral— porque en octubre de 2003 se quebró la democracia y se impuso, a sangre y fuego, una agenda que no buscaba reformar el país sino someterlo. Lo que se llamó Guerra del Gas desembocó en amnistías para quienes bloquearon, asaltaron y mataron; en una Asamblea Constituyente viciada; y en un texto constitucional fabricado fuera de la ley, copiado de estatutos dictatoriales y sellado con masacres, persecución y fraude. Esa no es una Carta Magna: es el andamiaje de un narcoestado que liquidó la independencia de poderes, convirtió a fiscales y jueces en instrumentos de impunidad y concentró el poder para saquear reservas, contratos y fondos de pensiones.
El resultado está a la vista: perdimos el gas y los mercados, el oro y los ahorros de los jubilados, se entregó la soberanía y convirtieron el trópico en territorio sin ley mientras el resto del país se empobrece y se divide. Hoy un presidente ocupa parte del gobierno, pero no el poder. La estructura montada sobre aquella Constitución sigue intacta: presos políticos, exilio, voto desigual y una nación fracturada a propósito. Atender solo los síntomas —combustible, dólares, parches— es postergar lo inevitable: o se desmonta el sistema o Bolivia pasa de la crisis a la descomposición.
Lo nulo no se reforma. Una Constitución nacida de usurpación, falsificación y crimen no produce derecho; debe declararse inexistente y restituirse la República, con libertad, igualdad de votos, separación de poderes y unidad nacional. El pueblo ya lo intuye: desconfía de la policía y de la justicia, se reconoce boliviano y rechaza el invento plurinacional. Falta la voluntad política de gobernar de verdad, no de administrar la herencia del régimen. Sin ese corte de raíz no habrá recuperación económica ni paz. Es la hora de elegir entre la nación o la ocupación disfrazada de Estado.
