Bolivia debe saber la verdad del golpe de 2003 que inició la crisis actual

Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Roger Condori: La sentencia que declara nulo el llamado juicio de responsabilidades es la prueba de que se violó la igualdad jurídica, la presunción de inocencia y el debido proceso contra quienes, por mandato legal, defendieron al pueblo de La Paz y a Bolivia. Esa nulidad nos obliga a mirar de frente el 17 de octubre de 2003 que fue un golpe envuelto en una narrativa fabricada para que grupos delictivos tomaran el poder, destrozaran la República, liquidaran la riqueza nacional y empujaran al país por el camino de Cuba y Venezuela.

De la Agenda de Octubre —constituyente, “nacionalización” de hidrocarburos, libre cultivo de coca y persecución del gobierno derrocado— nació el Estado Plurinacional, copia impuesta con leyes falsificadas y con las masacres de Cochabamba, Porvenir y el Hotel Las Américas. No nacionalizaron nada que no fuera ya nacional: cambiaron contratos, anularon la exploración y mataron la gallina de los huevos de oro.

En 2003 éramos la potencia gasífera de la región; hoy no hay gas. Anularon la Ley 1008, persiguieron a los cultivadores legales de los Yungas y convirtieron la cocaína en mérito de un narcoestado. El decreto de amnistía firmado por Carlos Mesa a los catorce días no perdonó inocentes: confesó a los agresores y los habilitó como acusadores. En 2026, el resultado está a la vista: más del 62 por ciento de pobreza, la mitad en miseria, 27 mil exiliados certificados y un país que en 2003 tenía combustibles, reservas, dólares y cerca del 20 por ciento de pobreza.

Quienes produjeron esta destrucción acumulan riqueza, impunidad y todavía se presentan como salvadores de la patria. La nulidad no beneficia a un solo exministro: un proceso nulo nace muerto y alcanza a todo el gabinete, incluido el presidente constitucional cuyo mandato debía concluir en 2007. Ahora el Tribunal Constitucional Plurinacional —pieza del poder nacido de aquel golpe— deberá confirmar o prevaricar. Si prevarica, queda abierta la vía de la Convención Americana: la Comisión y la Corte Interamericanas de Derechos Humanos.

Mientras rija una Constitución sostenida por la fuerza, las masacres y la falsificación, no habrá Estado de derecho ni democracia. Hay que devolverle al país la República y la nación, investigar de verdad 2003, señalar a los responsables y atacar las causas —corrupción protegida, impunidad y narcoestado— y no apenas los síntomas. Mientras no lo hagamos, Bolivia seguirá el rumbo de la miseria que ya conocemos.

En: Agenda matinal. Amitel TV 5.2.