Bolivia necesita unidad nacional para terminar el narcoestado pluri y la crisis

Carlos Sánchez Berzaín entrevistado en «Aquí en vivo»: Bolivia atraviesa una crisis que revela un profundo deterioro institucional acumulado durante las últimas dos décadas. El país pasó de un modelo republicano a un sistema caracterizado por la concentración del poder, la erosión del Estado de derecho y una creciente influencia del crimen organizado sobre las estructuras estatales. El origen del actual escenario se remonta a la transformación iniciada tras la llegada del Movimiento al Socialismo al poder, proceso que ha debilitado la independencia de la justicia, alterado el equilibrio institucional y favorecido un clima de impunidad.

La crisis económica, la pérdida de confianza ciudadana en las instituciones, el aumento de la pobreza y las denuncias sobre la expansión del narcotráfico aparecen como síntomas de un mismo fenómeno: un Estado incapaz de ejercer plenamente su autoridad.

El desafío de Bolivia no consiste únicamente en superar una coyuntura de conflictividad, sino en reconstruir las bases de la institucionalidad democrática. La prioridad debe ser restablecer la vigencia del Estado de derecho, garantizar la independencia de la justicia, combatir el crimen organizado sin concesiones y promover un amplio acuerdo nacional que permita recuperar la estabilidad política, la seguridad jurídica y la confianza de los ciudadanos. Sin ese proceso de reconstrucción institucional, cualquier salida económica o política corre el riesgo de ser apenas un alivio temporal frente a una crisis mucho más profunda.