Elecciones libres en Venezuela en 2026
Carlos Sánchez Berzaín comenta en la Conferencia “Venezuela en transición, por Juan Pablo Guanipa celebrada en la sede del IID el 08 de abril de 2026. La oposición liderada por Ma. Corina Machado debe empezar campaña para ganar elecciones este año y desde el Gobierno restituir la democracia plena.
La crisis venezolana ha entrado en una fase que exige definiciones urgentes. La propuesta de celebrar elecciones libres en 2026 no es solo una aspiración política, sino una necesidad estratégica para consolidar el proceso de transición. Tras los acontecimientos recientes, el país se encuentra en una condición excepcional, caracterizada por una tutela internacional orientada a la estabilización, recuperación institucional y democratización. Sin embargo, estos avances resultan insuficientes si no se traducen en una activación política concreta por parte de quienes ya demostraron respaldo popular en las urnas.
Se ha pasado de la resistencia civil a una etapa que exige oposición activa. La liberación de presos políticos, el retorno de exiliados y la reconstrucción del Estado de derecho siguen siendo tareas pendientes, obstaculizadas por estructuras criminales que aún conservan poder e influencia. Mientras se conceden espacios económicos y se facilita cierta apertura, persisten maniobras dilatorias en el ámbito político, lo que revela una estrategia del a dictadura orientada a ganar tiempo sin ceder control real.
En este contexto, la transición venezolana no puede limitarse a una administración tutelada ni a acuerdos parciales que perpetúen la impunidad. La historia regional ofrece precedentes donde cambios aparentes derivaron en continuidades estructurales del poder. El riesgo de repetir estos modelos obliga a insistir en una transformación auténtica, donde el desmantelamiento del aparato de control político y criminal sea efectivo, y no simplemente cosmético.
Un elemento clave en esta etapa es la reactivación del liderazgo opositor surgido de las elecciones de 2024. La ausencia de una representación política plenamente articulada debilita el proceso de liberación y abre espacios para actores que buscan cooptar la transición. La movilización ciudadana, respaldada por condiciones internacionales más favorables, aparece como un factor determinante para acelerar los cambios y evitar que la transición se diluya en negociaciones interminables.
La disyuntiva es clara: prolongar una transición condicionada o avanzar decididamente hacia la restitución democrática mediante elecciones libres y competitivas. La experiencia reciente ha demostrado que el electorado venezolano tiene la capacidad de imponerse incluso en condiciones adversas. Hoy, con un escenario parcialmente transformado, la convocatoria electoral en 2026 representa no solo una oportunidad, sino el punto de inflexión necesario para cerrar el ciclo de dictadura criminal y abrir una nueva etapa política basada en legitimidad, institucionalidad y justicia.
