Las democracias contra el crimen transnacional castrochavista
Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Patricia Giler en «CRE Satelital»: La política exterior de Estados Unidos en el último año ha redefinido el tablero geopolítico hemisférico. Bajo el marco de su Estrategia de Seguridad Nacional, la prioridad ha pasado a ser la defensa frente a amenazas transnacionales que ya no se limitan al ámbito militar, sino que incluyen la migración forzada, el narcotráfico, el crimen organizado y la injerencia política. Este enfoque reconoce que la desestabilización de las democracias en América no es un fenómeno aislado, sino parte de una dinámica regional que ha afectado desde el Cono Sur hasta Norteamérica.
En este nuevo escenario, Washington identifica como principales focos de amenaza a regímenes autoritarios de la región, particularmente en Cuba, Venezuela y Nicaragua, señalados como plataformas de expansión del crimen organizado y del llamado socialismo del siglo XXI. A partir de esta lectura, se han desplegado acciones directas como operaciones contra el narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, así como medidas de presión política que han derivado en eventos de alto impacto, incluyendo la captura del dictador Nicolás Maduro, en el marco de una ofensiva sin precedentes contra estructuras consideradas narcoterroristas.
Este reposicionamiento estratégico ha generado un efecto dominó en América Latina, donde varios gobiernos han decidido alinearse con la política estadounidense. Países como Argentina, Ecuador, Paraguay y El Salvador han reforzado su cooperación en seguridad y lucha contra el crimen organizado, mientras los países paradictatoriales como Colombia, Mexico y Brasil tratan de proteger a las narcodictaduras. Este proceso culminó en la creación del acuerdo regional denominado “Escudo de las Américas”, firmado en Miami, que ya agrupa a 17 países con el objetivo de defender la democracia y enfrentar las redes criminales que operan bajo estructuras políticas.
En paralelo, el nuevo orden también se proyecta a nivel global, vinculando las amenazas regionales con actores extracontinentales como Irán, China y Rusia. Mientras se intensifican las acciones para frenar el avance nuclear iraní, en América Latina se avanza hacia procesos de transición política, como el caso venezolano, y se anticipan posibles cambios en otros países. El objetivo final, es la restauración de sistemas democráticos plenos, basados en libertades fundamentales, রাষ্ট্র de derecho y elecciones libres, como condición indispensable para la estabilidad y el desarrollo regional.
