El Escudo de las Américas en operación

Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Marino Ambía Vivanco: El “Escudo de las Américas” refleja con claridad el eje de confrontación que ha marcado el siglo XXI en el hemisferio: la lucha entre las democracias y un entramado de regímenes vinculados al crimen organizado. Durante más de dos décadas, diversas dictaduras y gobiernos afines han consolidado su influencia política mediante estrategias de guerra híbrida, combinando narcotráfico, migración forzada, tráfico de personas, financiamiento político irregular y desestabilización institucional. Bajo la influencia del modelo político impulsado desde Cuba, ese sistema se extendió en países como Venezuela, Nicaragua o Bolivia, mientras otros gobiernos democráticos han actuado como aliados o facilitadores indirectos.

El escenario comenzó a cambiar con el giro estratégico de Estados Unidos tras la llegada de Donald Trump a la presidencia en 2025. La nueva estrategia de seguridad nacional priorizó la defensa del hemisferio occidental y planteó que cualquier agresión contra la estabilidad o la democracia en América sería considerada una amenaza directa contra Estados Unidos. Este enfoque —una actualización de la doctrina Monroe— dio lugar a operaciones contra el narcotráfico y el crimen organizado, además de impulsar una nueva arquitectura de cooperación regional en materia de seguridad.

En ese contexto surgió el Escudo de las Américas, una iniciativa liderada por Washington y respaldada por un grupo creciente de países democráticos de la región. Gobiernos como los de Argentina, Paraguay, Ecuador, El Salvador, Panamá o República Dominicana se han alineado con esta estrategia, promoviendo operaciones coordinadas contra redes criminales y estructuras del narcotráfico. En varios países ya se reportan acciones contra organizaciones ilegales y mayores operativos conjuntos con apoyo del Comando Sur y fuerzas locales.

Sin embargo, el proyecto enfrenta resistencias en regímenes autoritarios y en gobiernos considerados cercanos a ellos. El caso de Cuba es el núcleo de este conflicto regional, siendo el principal sostén histórico de la red política e ideológica del socialismo del siglo 21. El futuro del Escudo de las Américas dependerá en gran medida de si logra debilitar esas estructuras criminales y abrir el camino a procesos de transición democrática en los países donde aún persisten regímenes autoritarios o sistemas políticos asociados al crimen organizado.