El cambio de sistema es el centro de las propuestas en la 2da vuelta

Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Nivar Hevía y Vaca: Las elecciones en Bolivia del 17 de agosto se desarrollaron en un escenario inédito. A diferencia de comicios pasados, el oficialismo llegó fragmentado, lo que impidió operar el habitual mecanismo de fraude ocurrido en anteriores procesos. Este quiebre interno permitió que la oposición alcanzara un resultado sorpresivo: Rodrigo Paz Pereira se posicionó con alrededor del 33% de los votos y Jorge “Tuto” Quiroga en segundo lugar, dejando al Movimiento al Socialismo (MAS) fuera de la segunda vuelta. Se trata de un hecho histórico que refleja un repudio popular cercano al 80% contra el régimen.

El trasfondo político revela una Bolivia sometida durante casi dos décadas a la influencia del eje Cuba-Venezuela, con Evo Morales como operador de un sistema transnacional señalado como parte del crimen organizado. Según las críticas, el país perdió su institucionalidad, su democracia y quedó atrapado en un modelo dictatorial que favoreció al narcotráfico y a la injerencia extranjera. Sin embargo, la implosión interna del oficialismo abrió un espacio para que, por primera vez desde 2002, los bolivianos pudieran votar con mayor libertad.

El debate de fondo trasciende la pugna electoral entre Paz y Quiroga. La demanda ciudadana no es simplemente un cambio de gobierno, sino de sistema. El mandato del pueblo apunta a la restitución de la República, la recuperación de las libertades políticas y económicas, la eliminación de presos políticos y el fin de la plurinacionalidad impuesta en la Constitución de 2009. En este sentido, el desafío de los candidatos es demostrar cómo enfrentarán la injerencia externa, la corrupción y la crisis económica que atraviesa el país.

El nuevo escenario legislativo muestra que, con las alianzas adecuadas, la oposición podría alcanzar mayoría en el Parlamento, lo que permitiría impulsar una transformación institucional. No obstante, analistas advierten que ningún presidente podrá gobernar bajo el actual marco constitucional, diseñado para perpetuar el poder del MAS. El reto es reconstituir el Estado republicano y devolver al país la confianza internacional necesaria para obtener financiamiento y reactivar la economía.

De cara a la segunda vuelta, Bolivia se encuentra ante una encrucijada histórica. El resultado del 17 de agosto significó una victoria ciudadana sobre el fraude y la dictadura, pero también un mandato de profundo cambio. Tanto Paz como Quiroga deberán presentar propuestas claras que respondan al clamor de libertad, justicia y democracia. El futuro político del país dependerá de si los próximos líderes están dispuestos a desmontar el sistema dictatorial o si, por el contrario, terminan administrando su legado.