Bicentenario de Bolivia sin independencia, sin república y sin democracia

Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Edwing Castro Poma en «Contraparte Bolivia»: En el marco del bicentenario de Bolivia, el Interamerican Institute for Democracy organizó un foro titulado Bolivia, bicentenario, república y elecciones, donde se denunció la grave crisis política, económica e institucional que vive el país. Según los expositores, Bolivia carece de democracia, estado de derecho y separación de poderes, convirtiéndose en un Estado satélite del “socialismo del siglo XXI” controlado desde Cuba y Venezuela. La representante de Global Human Rights reveló que existen 329 presos políticos y más de 27.000 exiliados, lo que imposibilita cualquier elección libre y transparente. Además, se denunció que las próximas elecciones del 17 de agosto estarán restringidas a candidatos aprobados por el régimen, con una oposición funcional que legitima el sistema.

El foro expuso también que Bolivia funciona como un narcoestado, protegiendo a grandes narcotraficantes y destinando recursos estatales al narcotráfico. El deterioro económico ha sido profundo: la industria del gas está destruida, la inversión privada es desalentada y sectores estratégicos como el litio han sido entregados a Rusia y China bajo directrices cubanas. Asimismo, se señaló la influencia militar y política de Irán en el país, junto con un adoctrinamiento educativo y sanitario controlado por personal cubano, desplazando a profesionales bolivianos.

La situación, es producto de una estructura de poder que incluye tres grupos responsables: la dictadura encabezada por Evo Morales y Luis Arce, la oposición funcional que coopera con el régimen y una burguesía enriquecida ilícitamente bajo su amparo. El foro concluyó que para recuperar la República es necesario anular las amnistías, restaurar la Constitución republicana y garantizar justicia sin impunidad para estos tres sectores.

En este escenario, la conmemoración de los 200 años de independencia no encuentra a Bolivia como un Estado libre ni soberano. Las próximas elecciones, lejos de ser un ejercicio democrático, serán un mecanismo para prolongar la permanencia del régimen. Sin embargo, existe un creciente rechazo ciudadano que podría acelerar el desgaste de esta dictadura satélite, siguiendo la tendencia de crisis que ya se observa en Cuba, Venezuela y Nicaragua.