Bolivia elecciones sin democracia y sin opciones

Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Marcelo Tedesqui y Gabriela Arce, Radio Monumental:
En Bolivia no existe una verdadera democracia, sino una dictadura electoralista donde el pueblo vota, pero no elige por lo que las próximas elecciones no son mas que una farsa legitimadora de un régimen autoritario. La persecución política es sistemática: más de 300 presos políticos —incluyendo a la expresidenta Jeanine Áñez, al gobernador Camacho y al líder cívico Marco Pumari— junto con al menos 10.000 exiliados, evidencian un Estado represivo. El poder judicial está completamente subordinado al Ejecutivo, y el sistema de justicia actúa como herramienta de persecución.

El padrón electoral está severamente adulterado, al punto que podría distorsionar hasta un 30% del resultado electoral. La vocal Rosario Baptista, quien denunció estas irregularidades, terminó exiliada. Además, los órganos electorales carecen de imparcialidad, y han eliminado candidaturas opositoras auténticas, quedando solo los oficialistas y una oposición funcional, es decir, simulada, que colabora con el régimen. El objetivo no es una elección libre, sino preservar el poder del Movimiento al Socialismo (MAS) con candidatos que no cuestionen el sistema.

El origen de esta situación se remonta a la imposición de la actual Constitución del Estado Plurinacional, gestada bajo influencia de Cuba y Venezuela. Esta constitución suplantó a la República para consolidar un narcoestado, impune y corrupto. A ello se suman episodios oscuros como la masacre del Hotel Las Américas y la de El Porvenir, ya documentadas como crímenes de Estado por la CIDH.

Evo Morales, no solo representa la figura central del castrochavismo en Bolivia, sino que además actúa como capo del narcotráfico, con dominio territorial propio y conexiones con potencias autoritarias como Irán y Rusia. Su poder no ha sido desmontado, y sigue operando desde las sombras como pieza clave del socialismo del siglo XXI. La actual crisis económica, el colapso del gas, la escasez de dólares y el hambre creciente son parte del legado de este modelo.

Solo una recuperación de la República —con su Constitución original, separación de poderes, independencia judicial, libertad de prensa y garantías institucionales— permitirá salvar a Bolivia. La elección próxima es una simulación que busca prolongar el dominio autoritario bajo apariencia democrática.