Socialismo del Siglo XXI en fase de agotamiento y extinción

Entrevista por Judith Flores
La Prensa de Nicaragua

CSB-750x500La crisis económica y política que enfrenta Venezuela, promotor y patrocinador del llamado Socialismo del Siglo XXI, está acelerando la fase de agotamiento y la extinción de ese bloque, consideró el politólogo Carlos Sánchez Berzain, director del Interamerican Institute for Democracy (IID).

El bloque integrado por Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, ha contado con el respaldo político del régimen de Cuba, uno de los mayores beneficiados con el petróleo venezolano.

Sánchez es abogado, catedrático, escritor, y exiliado político boliviano radicado en Miami. Sostiene que Venezuela no está en condiciones de continuar la “ayuda” a los países que integran ese bloque. La crisis es tal, que Venezuela requiere de ayuda internacional ante la desproporcionada inflación, la inseguridad que lo ubica entre los países más violentos, y la destrucción del aparato productivo provocado por el chavismo, y ahora por Nicolás Maduro.
A esa situación se suma la escasez de alimentos y de artículos de primera necesidad que ocasiona que la población haga grandes colas para conseguir víveres.

“No hay manera realista que Venezuela siga sosteniendo económicamente la influencia castrista en los países de Caribe y de América Latina porque no tiene dinero, se acabaron las posibilidades de una Venezuela que ha sido saqueada por el castrismo. Las consecuencias políticas de esta falta de recursos crearán efectos políticos importantes y muy rápidos”, expresó el politólogo.

Para el politólogo, el denominado Socialismo del Siglo XXI, creado con fondos venezolanos por el desaparecido presidente Hugo Chávez, y el respaldo político de la dictadura de Cuba, está destinado al fracaso.

“Son gobiernos estatistas, centralistas, que pretenden permanecer indefinidamente en el poder, que han hecho desaparecer la división e independencia de poderes y el estado de derecho, que tienen perseguidos, presos y exiliados políticos, no respetan la libertad de prensa y en suma han hecho desaparecer todos los elementos de la democracia para sustituirlos por un poder central y omnipotente que los pueblos no están dispuestos a tolerar”.

A juicio del director de IID, el Socialismo del Siglo XXI, es una expresión de neocomunismo con fachada de populismo de izquierda y simulación de democracia.

“La corrupción es un elemento imprescindible y su lucha por la impunidad ocupa toda su agenda en perjuicio de los pueblos que pagan las consecuencias económicas y sociales”, acotó.

LOS NUEVOS RICOS DE NICARAGUA

Nicaragua, de acuerdo a las cifras oficiales del Banco Central recibió del 2008 al primer semestre del 2015, más de 4,250 millones de dólares en ayuda de Venezuela, que maneja a su total discreción el presidente inconstitucional Daniel Ortega. Mientras, reportes periodísticos indican que de esa ayuda 3,047 millones han sido privatizados por la familia Ortega-Murillo.

El director del IID, es de la opinión que sin las grandes cantidades de dinero de manejo discrecional y absolutamente corrupto, de parte del gobiernos de Ortega; Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia, y Nicolás Maduro en Venezuela, la implementación de ese sistema “no habría sido posible o por lo menos habrían terminado muy pronto”.

“El impacto en el gobierno de Ortega será importante y espero que sirva para poner en evidencia todo el manejo económico que por la corrupción ha permitido que la gente del gobierno y sus entornos sean los nuevos ricos”, dijo el director del IID.

“Ortega es hoy uno de los personajes más ricos de Nicaragua y un “nuevo empresario”, dueño indirecto de muchas empresas, tal como sucede en Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia donde los jefes de gobierno y sus entornos son sospechas visibles de corrupción y nueva riqueza mal habida”

SECUELAS

El politólogo estima que para finales de la presente década las dictaduras que integran el socialismo del Siglo XXI habrán dejado de existir, incluida la castrista en Cuba.

Sin embargo, la situación de la población en esos países será muy delicada y dejará graves secuelas debido a la corrupción, la ausencia de estado de derecho, de justicia, la violación de los derechos fundamentales, el notorio incremento del narcotráfico, el retroceso económico, el altísimo endeudamiento externo e interno y la división social que han alentado y promovido como parte de su metodología de control del poder.